Superado con éxito el segundo encuentro de copa. En principio era lógico suponer una victoria de los nuestros en el enfrentamiento con los de Icod. Pero no esperábamos una superioridad tan grande durante todo el partido. Casi nulas oportunidades de los visitantes, salvo un tiro al palo, y muy poco trabajo para nuestro portero Adrián. Eso si, fruto del buen trabajo defensivo de los locales. Cinco goles a lo largo del partido de muy diferentes facturas nos aúpan al primer puesto de la clasificación, aunque con los dos partidos más difíciles por venir. El empate entre los favoritos del grupo en la jornada anterior nos obliga a luchar por cuatro de los seis puntos que aún nos quedan por disputar en la Matanza el próximo sábado y en nuestro estadio en quince días para cerrar la fase de grupos y acceder a las semifinales. Con una notable afluencia de público en la mañana del sábado en la Florida, los goles vinieron de la mano de Hugo, Alberto, Alexander y Brian en dos ocasiones.











Aunque pueda parecer que la derrota fue un reflejo del juego de nuestros benjamines, lo cierto es que los de Quique jugaron un buen fútbol en el Peñón en la tarde del sábado. Muchísimo mejor que los locales, con movimientos continuos del balón y bien posicionados. Solo dos jugadas aisladas al contragolpe protagonizadas por su número 14, un espigado delantero, puso por delante al Puerto Cruz, que a partir de ese momento dedicó su esfuerzo a un incomprensible interés de sus entrenadores en perder tiempo y en jugar con el resultado. Algo inconcebible para niños con el único interés en jugar y divertirse todo el tiempo posible. El arbitraje fue algo casero y solo cedió hacia los visitantes en jugadas aisladas como una falta directa y lejana bien ejecutada por Damián que nos dió la oportunidad de acercarnos en el marcador pero sin tiempo para que el resultado reflejara la verdadera diferencia de fútbol entre ambos equipos.
En este partido sufrí la primera de mis lesiones en partido. Supuestamente una lesión en el ligamento lateral interno de mi rodilla que no reviste gravedad. Y lo cierto es que tras el susto inicial a las pocas horas ya estaba saltando y corriendo como siempre.